sábado, 8 de marzo de 2014

Tú eres Único e Importante. Éxodo 31.

Tú y yo somos lo más hermoso de la creación. Dios se tomo todo el tiempo necesario para diseñarte con sus propias manos. Génesis 2: 7 “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” salmo 139: 13 “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre” Jesús cuida de nosotros Lucas 12: 7 “Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
Dios a cada uno nos hizo diferentes cada uno con diferentes habilidades.
Dios nos da habilidades a cada uno de nosotros dependiendo en lo que nos quiere utilizar. Era necesario construir el tabernáculo y se necesitaba gente experta en su diseño y decoración.
Cuando Dios quiere utilizar a alguien.
1. Dios nos llama. Éxodo 31: 1-2 “Habló Jehová a Moisés, diciendo: 31:2 Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá” las cosas no son como nosotros queremos las cosas son como Dios quiere.
2. Dios nos capacita. V 3-4 “y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 31:4 para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce” Dios capacita a unos para el ministerio a otros para ser muy buenos en otras áreas.
3. Dios nos dice que hacer. V 6-7 “Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado; 31:7 el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, y todos los utensilios del tabernáculo,” para no tener que improvisar o para no tener que acudir a estrategias del mundo.
En la iglesia somos un solo cuerpo preparado para hacer un mismo trabajo. 1 Corintios 12: 12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo
En el hogar también somos un solo cuerpo. Génesis 2: 24 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Preparados para trabajar por un mismo ideal.
El cuerpo no es una sola pieza es el conjunto de varios miembros. Y se necesita que todos trabajen en armonía. 1 Corintios 12: 14 “Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
Que se necesita para vivir en armonía con nosotros mismos y los demás.
1. Entender que todos somos diferentes. V 15-17 “Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  12:16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  12:17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?” para que quieres ser una burda imitación si Dios te hizo original y perfecto. No busques parecerte a los demás. Se feliz con lo que eres y busca cada día mejorar.
2. Cada uno debe estar en el lugar correcto. La persona correcta en el lugar equivocado genera confusión y no puede aportar. V 18 “Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.” No insistas en las cosas para lo cual no fuiste llamado.
3. Trabajar todos por una misma causa. V 20 “Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.” No seas individualista únete a la visión de tu familia, de tu iglesia de tu comunidad. Etc.
4. Entender que todos necesitamos de los demás. V 21 “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.” en una ocasión un ratoncito descuidado cayó en una trampa en ese preciso momento pasaba un león y el ratón le suplicaba: señor león ayúdeme y yo algún día también le puedo ayudar. El león empezó a reír con mucha fuerza y burlándose le decía como me puede ayudar un insignificante ratón si yo soy el rey de la selva. Pero de todas formas le ayudo. Al pasar el tiempo el león paseaba por la selva sin darse cuenta cayó en una red de cazadores de leones y por mucho que lo intentaba dada la posición en que quedo no lograba salir. El ratón pasaba por ese lugar y al ver al león en la red trepo lo más rápido que puedo y empezó a roer el lazo hasta romper la red y logro liberar al león.
5. Estar seguros que todos somos importantes. V 22-23 “Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;  12:23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.” no te menosprecies. Tú no puedes hacer lo que otros hacen pero ellos tampoco pueden hacer lo que tú haces. Valórate y valora lo que haces.
6. Todos nos debemos preocupar por todos. V 25 “para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
7. Saber que en un cuerpo o equipo todos ganamos o todos perdemos. V26 “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.” en una ocasión la nariz estaba muy enojada con los ojos, decía que ella no tenia porque cargar con sus gafas que ya estaba jorobada y muy cansada, en un arranque de rabia se sacudió tan fuerte que boto las gafas. Los ojos al no tener las gafas no pudieron ver y el cuerpo se cayó y lo primero que se rompió con el golpe fue la nariz, el egoísmo no nos deja progresar.
Nunca te compares con los demás siempre vas a encontrar personas mejores que tu y esto te puede desanimar, o puedes encontrar personas peores que tu y esto te puede hacer orgulloso. Tu eres único no quieras parecerte a los demás.
Nunca mires los defectos de los demás ni te asustes por los tuyos.
Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia. Pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa?... ¡hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando.

El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsada la garlopa. ¿Por qué? Hacía todo su trabajo en la superficie. No tenía nunca profundidad en nada.

La garlopa aceptó a su vez, pero le pidió la expulsión del tornillo. Adujo que había que darles muchas vueltas para que al fin sirviera para algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también. Pero a su vez pidió la expulsión del papel de lija. Hizo ver que era muy áspero en su trato y que siempre tenía fricciones con los demás.

Y el papel de lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre se pasaba midiendo a los demás con su medida, como se fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal y se fue al banco para iniciar su trabajo. Utilizó el martillo, la garlopa, el papel de lija el metro y el tornillo. Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos muchos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, contundente, y la garlopa suave, eficaz. Se dieron cuenta de que el tornillo tenía habilidad para unir y dar fuerza; y el papel de lija era especial para afinar situaciones y limar asperezas. Y observaron que el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de ayudar a producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas, y de poder trabajar juntos.
¿Ocurre lo mismo en los seres humanos? Observe a su alrededor y lo comprobará. Cuando en su empresa, o en un hogar, o en una iglesia, club o asociación, sus miembros gastan su tiempo buscando defectos en los demás, la situación se vuelve densa y negativa. Y amenaza a la larga con su disolución.

Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo. Pero encontrar cualidades, es una facultad solamente de los sabios capaces de utilizar lo que tienen ellos y los demás para construir una vida de éxito.